La Jalea real mezclada con miel es una forma de presentación poco extendida, pero a nuestro juicio la más adecuada, ya que por lo menos es similar a como la encontramos dentro de las colmenas.
Lo más adecuado es consumirla en tarros de miel en el cual se hayan añadido al menos 10 gramos de Jalea pura, con el fin de que en cada cucharita tomemos 100 mg de Jalea. Esta dosis podemos ingerirla sola o añadida como edulcorante a la leche, el yogur o el requesón, con lo cual tendremos un alimento completo en cuanto a nutrientes y totalmente saludable, sin olvidar que así aprovechamos las propiedades de la miel sin necesidad de ingerir también conservantes.
Es factible adquirir jalea real pura en potes de 10 g, o más. Algunas marcas comerciales la venden mezclada con miel, otras pura. Existen cápsulas de jalea real en los mercados. Se la ha preparado en tabletas masticables semejantes a un chicle.
La dosis recomendada es de 100 miligramos de producto seco al día durante un período de dos meses, alternando con un periodo similar de descanso.
El apicultor extrae la jalea real de celdas reales que dispone en colmenas, al 5º día normalmente antes de que las abejas operculen las mismas.
La miel, al ser un producto tan azucarado, no necesita de aditivos para evitar la proliferación bacteriana y las únicas precauciones son conservar siempre los frascos bien cerrados, al abrigo de la humedad.
La otra forma comercializada para tomar Jalea real es en cápsulas, con el polvo liofilizado. Para lograrlo se congela previamente la Jalea pura, una vez libre de ceras y polen, y se la deseca a continuación, lo que produce un polvo fácilmente soluble en agua y que puede ser envasado en cápsulas. El resultado es un producto que tiene sus detractores y sus entusiastas.
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